Un nuevo comienzo.

Después de muchos años de práctica jurídica, de muchas experiencias detrás de la mesa del despacho, acompañando a clientes, resolviendo consultas, defendiendo intereses en el Juzgado, y, también, cómo no, al otro lado del monitor, escribiendo artículos en distintos blogs jurídicos, aprovecho el comienzo de 2024 para desearos un Feliz Año Nuevo y para invitaros a este nuevo proyecto, en forma de blog, donde intentaré arrojar algo de luz a los distintos asuntos que vayamos abordando. Como algunos ya sabréis, soy licenciada en Derecho por la Universidad de Valladolid en la promoción 1.999-2.004. Desde que terminé la carrera, siempre me he dedicado a la abogacía con auténtica devoción, ya que me encanta esta profesión. Como en todo, pasas momentos buenos, momentos malos, muchas veces puedes incluso plantearte tirar la toalla y dar un giro total, pero pesa más lo positivo y aquí sigo, casi 20 años después de que comenzase todo. Aunque habitualmente “toreo” en una plaza pequeña, Palencia, porque es donde tengo el despacho físicamente abierto, los abogados tenemos un ámbito de trabajo nacional, no estamos cerrados a los clientes de la localidad donde tenemos la oficina y las nuevas tecnologías implementadas en el despacho permiten que tengamos una ventana al mundo. Lo que sí que nos limita o nos hace crecer, depende por donde se mire, yo me quedo con que nos hace crecer, es la especialización. Cuando acabas la carrera, eres un abogado generalista, sabes de todo y no sabes de nada. Siempre hay unas materias que te atraen más. En mi caso, el derecho civil. Desde el principio me he centrado específicamente en las materias que abarca esta rama del derecho (sucesiones, familia, arrendamientos, propiedad horizontal,…). Dentro del derecho civil, el derecho de familia es apasionante y las posibilidades de ayudar a las personas en situaciones difíciles son innumerables. En divorcios y separaciones, hay que saber gestionar sentimientos para no perder de vista el objetivo profesional, lo que me llevó también a formarme como mediadora familiar, con el gran abanico de posibilidades que ofrece la mediación. Muchas veces te preguntan: “¿tú que llevas?”. Antes contestaba: “derecho civil“. Pero me empecé a dar cuenta, que si no estás familiarizado con el lenguaje jurídico, es mejor ser más concreto y cambié la respuesta por: “divorcios, separaciones, medidas concretas relativas a hijos comunes, reclamaciones entre vecinos, Comunidades de Propietarios, desahucios, arrendamientos rústicos y urbanos, de vivienda y de locales de negocios, reclamaciones frente a los bancos, herencias, accidentes de tráfico, reclamaciones frente a seguros… y si tienes dudas pregunta, porque igual también te puedo ayudar“. Siempre intento minimizar el abismo que puede abrirse entre la vida real y el derecho. Cuando alguien se pone en contacto conmigo porque tiene un problema, ya tiene bastante con su problema, como para que tratar con el abogado sea otro problema. Por eso desde el respeto, desde la confidencialidad, me parece fundamental trabajar la relación de confianza con el cliente, con cercanía y transparencia. Son los valores fundamentales sobre los que he construido toda mi labor profesional y, en definitiva, los pilares de mi despacho. Con esta presentación, os invito a embarquéis conmigo en esta nueva aventura, no sólo leyendo o dejando vuestros comentarios, sino que podéis remitirme por email algún tema concreto que queráis que tratemos en alguna de las futuras entradas del blog. Gracias por llegar hasta aquí y ya sabéis donde encontrarme.