Comunicación entre progenitores divorciados

Recientemente se ha dictado una Sentencia del Tribunal Supremo de 3 de octubre de 2024, nº 4838, en la que se resuelve el caso de una familia que hizo frente a una ruptura de pareja con hijos y que, por diversas circunstancias, solicitan un cambio de medidas para acabar con la custodia monoparental atribuida a la progenitora por un mutuo acuerdo inicial del año 2015. El problema del caso reside en que los padres tienen una absoluta falta de comunicación en aspectos relacionados con los hijos comunes debida a la mala relación que persiste entre ambos.

Ya dedicamos un artículo a comentar brevemente los aspectos generales de una ruptura de pareja, divorcio o separación. Ahora nos vamos a centrar en la repercusión que toda esta situación puede generar en los más pequeños.

¿Es necesario que la pareja esté casada para poder regular todos los aspectos que afectan a los hijos comunes?

No es un requisito esencial que la pareja haya contraído matrimonio. Nos da igual estar casados, registrados como pareja de hecho, o simplemente haber convivido juntos. Si la pareja tiene hijos comunes y se produce la ruptura, necesitamos sí o sí regular la situación respecto a los menores.

Los niños son los más sensibles a este tipo de situaciones y es algo que, como padres, no debe olvidarse en ningún momento.

Los menores, los niños, tienen derecho a relacionarse con ambos progenitores, y la relación tiene que ser lo más natural posible.

Los niños no deben utilizarse como moneda de cambio en un divorcio o ruptura sentimental.

El interés supremo del menor.

En los procedimientos con menores siempre interviene el Ministerio Fiscal, ya sean contenciosos (uno contra otro) o de mutuo acuerdo (los dos en el mismo barco).

La función del Ministerio Fiscal es proteger el interés del menor, lo que se conoce también como el interés supremo del menor.

Si la situación de la ruptura familiar es estresante para las partes, imaginémonos como lo ven y viven los niños. Los padres son su punto de apoyo desde su nacimiento. Y no es únicamente vivir discusiones, sino que lo que para ellos es su núcleo, su familia, su entorno seguro, se resquebraja.

Por este motivo hay que protegerlos.

Y los primeros que tienen que darse cuenta de ese detalle, se lleven como se lleven, son los progenitores.

Esta es la base de mi trabajo en derecho de familia. Por eso, recomiendo encarecidamente los procedimientos de mutuo acuerdo siempre que hay niños (cuando no los hay también, pero eso lo analizaremos otro día).

¿Cómo protegemos a los niños en estos procedimientos?

La herramienta fundamental para proporcionar esa protección a los niños en estas situaciones es la empatía.

Pensar en cómo se tiene que sentir el pequeño cuando se le hace enfrentarse a esta situación. El malestar, el miedo, la incertidumbre… que tienen que vivir los niños.

Y el objeto es claro, intentar que vivan la situación de la forma menos estresante posible, normalizando este nuevo modelo de familia que se va a instituir en ese núcleo familiar.

Las reglas de oro son:

  • no criticar al otro progenitor pase lo que pase
  • no someter al menor a interrogatorios cuando vuelve del tiempo que le corresponde al otro progenitor
  • no utilizar al menor como moneda de cambio para conseguir algo de la ex-pareja
  • no intentar poner al menor de nuestra parte, arrojando ideas negativas sobre su padre/madre (cuidado con el síndrome de alienación paterna)
  • proporcionar al menor tiempo de calidad
  • mantener una comunicación fluida con el otro progenitor en todos los temas que afecten al menor

Cuando llevas muchos años aconsejando a parejas, articulando convenios de mutuo acuerdo, representado a una parte en peleas continúas ante los tribunales en procedimientos contenciosos, te das cuenta de que la realidad supera a la ficción con creces.

Caso concreto: Sentencia de 3 de octubre de 2024.

Antecedentes:

  • Pareja no casada con hijos en común;
  • Mutuo acuerdo para fijar las medidas respecto a los hijos comunes en 2015 que otorgaba la guarda y custodia a la madre, y regulaba el régimen de visitas del padre, con fijación de pensión de alimentos a su cargo;
  • Modificación de medidas solicitada por el padre para un cambio de guarda y custodia en 2018, que se desestima en primera Instancia y se recurre en apelación, con el resultado del paso de custodia monoparental a la madre a custodia compartida semanal para ambos progenitores; lo más importante de esa Sentencia de la Audiencia Provincial es que deriva al núcleo familiar a los Equipos de Intervención Técnica de Atención a la Familia (EITAF) a fin de capacitar a los progenitores para el establecimiento de un régimen de comunicación eficiente, que les permita alcanzar acuerdos esenciales y les ayude a priorizar el bienestar de los menores;
  • La resolución de la Audiencia Provincial es recurrida por la madre en casación ante el Tribunal Supremo;

El Tribunal Supremo, tras analizar los antecedentes y la situación real y personal de los progenitores, que mantenían una ausencia absoluta de relación y comunicación, estima el recurso de casación interpuesto por la madre, entendiendo que no existe una modificación sustancial de las circunstancias en las que fue adoptada la guarda y custodia monoparental a favor de la madre que justifique un cambio del régimen de custodia.

Existen numerosas Sentencias del Tribunal Supremo que avalan la custodia compartida como lo más conveniente en circunstancias normales, pero ello no obsta a que, analizando cada caso concreto, se pueda concluir que la custodia compartida no es lo mejor para determinados núcleos familiares. Como toda regla general, caben excepciones. Cuando la relación entre los progenitores es extremadamente conflictiva, rara vez nos encontraremos con un régimen de custodia compartida.

Muchas veces por circunstancias sobrevenidas a la tensión de la ruptura, se adoptan acuerdos con los que las partes no están muy conformes cuando consiguen tomar distancia. Para que esto no ocurra y nos quedemos atrapados en la decisión adoptada en caliente por terminar cuanto antes con el asunto, necesitamos un buen asesoramiento por un abogado especialista en familia.

Si estás leyendo esto y te encuentras en esta delicada situación, no dudes en ponerte en contacto conmigo (trabajo en todo el territorio nacional) para que juntos busquemos la mejor solución para lo que estás viviendo.